El Diálogo que sostuve con el Presidente de la República Felipe Calderón Hinojosa en la Residencia de Los Pinos fue muy cordial e importante ya que tratamos temas relevantes para el campo y el país, como son el Tratado de Libre Comercio entre México y Perú, el financiamiento rural, la agricultura por contrato, la comercialización de los productos agropecuarios y la soberanía alimentaria del país. Fue una reunión privada, de acercamiento e identificación en común, luego de casi dos años en que no se había dado un encuentro como este”.
Considero que la agricultura por contrato es una de las opciones que tiene el país para enfrentar la apertura comercial, opción a la que ha dado prioridad la CNC si se toma en cuenta que ya son millones de hectáreas de maíz las que se siembran bajo esta modalidad que debe extenderse, dijo, a la ganadería y la silvicultura.
Con respecto a la soberanía alimentaria, que es una meta de prioridad nacional, sobre todo cuando la crisis mundial de alimentos es cada vez más recurrente y obliga a las grandes potencias asegurar, primero, la alimentación de sus habitantes y luego exportar su sobrantes, que cada vez son menos debido al impacto que causa el cambio climático en el planeta.
Posteriormente me reuní este día con el Comité Ejecutivo Nacional para informar de su “trascendental” encuentro con el Jefe del Ejecutivo del país, momento que aproveché para, en el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, señalar que en México persiste la explotación laboral de 3 millones de infantes en el medio rural. Ante este problema demandé castigos ejemplares contra los explotadores de infantes, pues de los seis millones de jornaleros que se emplean en los campos agrícolas del país, más del 50 por ciento son niños de entre 6 y 14 años, quienes realizan sus actividades al margen de cualquier protección al empleo.
Lamento que este sector se vea obligado a trabajar en condiciones infrahumanas y que en la mayoría de los casos perciben menos de 20 pesos por más de ocho horas de jornada de trabajo.
Demandé a la Secretaria de Trabajo la presencia de procuradores en las unidades agrícolas o agropecuarias para evitar la violación a los derechos y la explotación de los niños y jóvenes campesinos, así como terminar con la simulación que existe con relación a la protección al empleo infantil.
Expuse que la explotación del trabajo infantil, fundamentalmente en el Noroeste del país, por las grandes empresas trasnacionales y de productores privados, es lo que ha hecho rentable la producción de frutas y hortalizas de exportación.
En este sentido, me pronuncié porque México cumpla con los compromisos derivados del Convenio 182 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación.
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